Demanda: las compraventas siguen en niveles récord. Tras las elecciones, se espera que la demanda continúe alta y aumente la cantidad de escrituras.
Oferta: los propietarios siguen cautelosos para vender a valores actuales. La oferta podría mantenerse estable o disminuir levemente.
Valores usados: los precios de propiedades usadas muestran subas moderadas, pero se espera una aceleración en el mediano plazo impulsada por mayor confianza, mejores rentas y el regreso del crédito.
Valores a estrenar: los precios de unidades nuevas crecían por debajo de lo esperado, incluso menos que los usados. Por el aumento de costos, los desarrolladores deberán ajustar valores aunque las ventas no acompañen, lo que frenará nuevos proyectos.
Créditos hipotecarios: pese a la suba de tasas, la demanda se mantuvo firme. Se espera que, con tasas más bajas en el mediano plazo, los créditos vuelvan a crecer. El tema hipotecario y la derogación de la Ley de Alquileres seguirán siendo ejes de política en los próximos años.
Obras nuevas: se proyecta una caída en el inicio de obras privadas por los altos costos actuales. Solo un fuerte impulso del mercado hipotecario podría revertir esta tendencia a largo plazo.
Valores de alquiler: los alquileres se ajustan al ritmo de la inflación. El mercado se estabilizó y continuará con incrementos acordes al resto de los bienes y servicios.
Rentas: las rentabilidades mejoraron y se mantienen en niveles atractivos, con menor riesgo para el propietario tras la derogación de la Ley de Alquileres.